Postales – «La cultura musical de este país vive en la mediocridad total»

Jueves, septiembre 28th, 2006 at 10:38 am - 3.440 views.

Publicado en la voz de galicia por Pacho Rodriguez

Vozgalicia El alma de blues de Presuntos Implicados sigue viva. Es un caso atípico de longevidad artística en el que Soledad Giménez, Nacho Mañó y Juan Luis Giménez forman un trío que lleva veinte años en activo, algo poco habitual en España. Juntos, cada uno habla por su cuenta, como si pusieran a prueba que el grupo sobrevive a pesar de ellos mismos. De alguna forma han conseguido no convertirse en un monstruo con tres cabezas, porque delatan un insistente empeño en que se reconozca el trabajo de cada uno y que han superado el concepto de grupo unívoco, ese que siempre es considerado como síntoma de buena salud creativa.

Aquí se compone a tres bandas y ellos se atreven hasta a hablar de sana competencia. Pero hay un punto, al margen de amistades y lazos familiares, que ha mantenido viva la llama del éxito de Presuntos Implicados. Puede que deban algo a su concepto de pop amable que jamás ha caído ni en las estridencias externas ni en las internas. A que musicalmente hayan seguido una coherencia de estilo marca de la casa. A la voz de Sole. A las vías de escape a las que cada uno siempre ha acudido en los tiempos de espera colectiva. A su capacidad para la facturación de éxitos digeribles en ambientes tan distintos como las listas comerciales o el de un público asociado a lo culto. Lo que está absolutamente demostrado es su instinto de supervivencia.

Ahora, en 2005, vuelven con Postales, un disco definido por Nacho Mañó de forma gráfica como esa colección de instantáneas que se pueden amontonar en un cajón con lugares temáticos diferentes.

Visto desde fuera, este trabajo es un estado de ánimo. Un canto triste que surge a través de la mirada al mundo y a las relaciones personales. Sole, Nacho y Juan Luis han decidido viajar y sentir por su cuenta, pero se nota que juntos lo han hecho muchas veces y por eso casi siempre llegan al mismo lugar. Se miran y se dicen: «Tenemos que hablar». Un primer single que se queda grabado en la memoria colectiva que ya consiguieron crear desde aquel rotundo Cómo hemos cambiado. También a tres bandas se sumergen en una entrevista en la que hacen un ejercicio de amabilidad y de ganas de contar lo que se ve a través de la lente de Presuntos Implicados. Desesperanza y melancolía, el fracaso de las relaciones personales, los conflictos globales, intimismo, poesía, rendijas de ilusión? Postales es un mosaico de incertidumbres necesarias para entender el paso del tiempo. Todo sería demasiado grave sino fuera porque en un momento de inspiración una claqueta marcó el inicio de un tema que más que música es una obligación: Tenemos que hablar.

-El single «Tenemos que hablar» va a ser igual de importante que otros de sus éxitos anteriores. ¿Qué les parece la afirmación?

-(Sole) Ojalá, pero los tiempos no están igual que entonces.

-¿Por qué?

-Porque las circunstancias son muy diferentes. El público también ha cambiado. Tampoco somos nuevos. A las canciones ahora se les pide que sean de una manera determinada muy standarizada. Nunca lo hemos cumplido y tampoco lo vamos a hacer ahora.

-¿Cómo interpretan que en España se mire con recelo a los músicos que llevan muchos años y, en cambio, se idolatre a gente como Leonard Cohen, Van Morrison, Lou Reed o Bob Dylan sin mirar su fecha de nacimiento?

-(Nacho) Leonard Cohen ha cumplido 70 años.

-Krahe, 60 años…

-(S.) Qué lucidez. Qué pareja más lúcida. Aquí se te puede considerar demodé a la mínima.

-(Juan Luis) Los españoles somos muy cainitas. Y esto pasa en otros círculos. Lo que viene de fuera se ve mejor. Supongo que los tiempos van muy rápidos y hay que estar muy vivos para mantenerse. Nosotros nos encontramos con entidad para seguir. Hicimos treinta canciones para este disco. Tenemos cosas que decir. Por ejemplo, lo que se dice en Tenemos que hablar, no lo está diciendo nadie.

-Es una canción muy sensitiva que habla de cosas cercanas, como la incomunicación. ¿Han querido insistir en esas cosas pequeñas que se convierten en los grandes acontecimientos de la vida?

-(N.) Nuestras canciones son cada vez más autobiográficas. Cada vez somos más entregados y desinhibidos a la hora de contar nuestras cosas. Como forma de expresión y de efectividad. Porque nada convence más que la sinceridad.

-¿«Tenemos que hablar» es un retrato en forma de aviso a una generación que ronda los cuarenta y que, por cierto, se comunica poco?

-(N.) Nuestra generación va creciendo con nosotros. Y nuestras canciones reflejan esas cosas.

-(J. L.) Para mi es una visión muy femenina. Las mujeres siempre están dispuestas a hablar. Seguramente, es una frase que diría mejor una mujer.

-¿Qué dice la mujer en este caso?

-(S.) Sí, no sé por qué pero nuestro cerebro nos hace hablar antes que nuestros compañeros. Creo que, en cualquier caso, es bueno hablar. Es la mejor forma de solucionar las cosas.

-Todo este planteamiento les aleja de aquellos años en los que la música discurría por canales estéticos y siempre huyendo de sentimientos, ¿esto es hacerse mayor?

-(J. L.) Lo que pasa es que ahora no hay pudor.

-(N.) Hombre, yo supongo que Terror en el hipermercado no era una canción autobiográfica. Pero creo que era un concepto estético interesante y que yo echo de menos.

-Sus textos actuales van por otros derroteros… ¿Es un disco triste? ¿No les da miedo hablar de tristeza?

-(S.) Las mejores canciones de amor son tristes. Pero bueno, creo que hay que afrontar los momentos que vives. Una profesión creativa como la nuestra tiene que tener un porcentaje de sinceridad muy alto. Te estás dejando tú ahí, en las canciones. Las de este disco corresponden a nuestro momento vivencial.

-¿Han eliminado artificios musicales en este «Postales»?

-(J. L.) Presuntos no es un grupo que se reúne para componer. Somos tres y pintamos tres paisajes. Hacer un disco de concepto creo que sólo lo hicimos en La Noche, pero en este disco hay diferentes visiones musicales. Entre nosotros nos influenciamos. Aunque trabajemos por separado, de una forma muy individualista, hay puntos en común. Hay gente muy cercana a nosotros que no distingue cada producción.

-(S.) Respetamos el trabajo ajeno, lo vemos, hacemos comentarios, pero cada uno hace lo suyo.

-(J. L.) Hombre, cada uno aporta su instrumento.

-¿Es el método Presuntos? ¿No sorprende?

-(N.) Mucha de la gente que trabaja con nosotros ya lo ha hecho en otros proyectos y no les sorprende.

-(S.) Hay que decir que es la primera vez que se trabaja en tres equipos. Yo nunca había participado en esa división.

En este momento Soledad Giménez comienza a contar a sus dos compañeros de grupo las excelencias del estudio que tiene el compositor Paco Ortega. En este inciso surgen nombres como el de Lisa Stanfield y, durante unos minutos, se olvidan de que hay una grabadora y un periodista. En un principio daba la sensación de que cada uno hacía la guerra por su cuenta y respondía sin continuidad con lo expuesto por el anterior. Pero, vistos así, se detecta que aún hay cierta curiosidad entre ellos. Como una reafirmación del título de su flamante primer single: Tenemos que hablar.

-Ya que me permiten verles de tertulia hablando de sus colegas, ¿cómo ven y se comparan con los demás músicos de su generación?

-(S.) Es que nosotros no es que hayamos sido muy normales. Aunque siempre hayan dicho: «Ah! Los Presuntos Implicados. Cuánto tiempo llevan juntos y qué normales son…». Pues no hemos sido muy normales. En la movida se hacía una música determinada y nosotros hacíamos funk. Vivíamos en Valencia, en donde se hacía tecno… Era kafkiano. Nosotros, además, siempre hemos estado apartados de los demás músicos. Nos llevamos bien con todos, pero no tenemos mucho roce. ¿Cómo les vemos? Pues, lamentablemente, mucha gente con mucho talento se ha quedado en el camino. Es una pena. Era una generación muy amplia y creativa que hacía muchas cosas y podía dar de sí.

-¿Una de las claves del éxito de Presuntos Implicados ha sido su peculiaridad?

-(S.) Yo creo que sí. No había forma de estandarizarnos.

-(N.) A ver cómo lo digo para que nadie se mosquee… Hemos sobrevivido a los cantantes. A partir de ese punto, muchos grupos han dejado de serlo para convertirse en cantantes. Quedan pocos grupos de nuestra generación: La Unión, Danza Invisible… Pocos.

-Antes del éxito, ¿estaban convencidos de la línea a seguir?

-(N.) Este negocio es muy cruel. Tuvimos la confianza de Warner, pero no pensábamos que íbamos a tener el éxito que después se produjo. Eres músico mientras las circunstancias te lo permitan. Después serás músico vocacional.

-(J. L.) Al ser tres, teníamos la ventaja de que éramos tres cabezas pensantes.

-(N.) Antes parecía que había una fórmula a seguir para tener éxito, que era la de hacer buenas canciones. Ahora, la industria vive un momento bastante diferente.

-Las Niñas, La Excepción… ¿Cómo surgieron estas colaboraciones en «Postales»?

-(S.) A mi Las Niñas ya me gustaban. Cuando surgió lo de que Juan Luis trabajara con La Excepción, yo me animé a hacerlo con ellas. Era un tema que les venía como un guante.

-(J. L.) A mi hijo le gusta mucho La Excepción. Hice un tema y les interesó.

-Están en un momento en el que las opiniones de sus hijos ya cuentan…

-(Juan Luis) Sí. Hay una frase que dice que si tienes 40 años y te has dado cuenta de que no sabes nada, no te preocupes, pregúntale a tu hijo.

-¿Compran discos? ¿Están pendientes de la música que sale?

-(S.) En este país no se pone buena música. La cultura musical de este país vive en la mediocridad total.

-En concreto, Nacho ha colaborado en algunos proyectos de la escena independiente. ¿Qué balance hace? ¿Es muy diferente?

-Es muy diferente, tanto que yo me retiro. Los presupuestos son tan bajos, con unas cifras tan ridículas, que se necesita hacer un esfuerzo tremendo. Pero ya no sólo en la escena independiente. Te pasas el día pidiendo favores al estudio, a los músicos…

-Pero los medios se supone que han mejorado.

-(J. L.) La crisis financiera ha llevado a esta situación. La piratería y otras circunstancias han llevado a todo esto. Este mes de enero ha sido tremendo: han dado la carta de libertad a muchos grupos.

-¿Soluciones?

-(N.) Hacer buenos discos y buenos directos. Y no caer en denunciar la piratería como si fuera un problema de músicos millonarios que quieren hacerse una piscina nueva.

Este post fue creado en la categoría :: Postales (2005), :: Prensa (2005).

Un Comentario para “Postales – «La cultura musical de este país vive en la mediocridad total»”

  1. Alan Lezametaseptiembre 6th, 2010 at 3:44 pm

    Hola desde Lima,
    me pongo al día después de mucho tiempo, cuando oí “Tenemos que hablar” me pareció un tema más que urgente y el disco sí me cayó un poco frío, no por la calidad, sino por la desilusión y crisis, pero no deja de ser bello en demasía. Como se dice “Todo cambia”.

    La misma sensación de mediocridd creo que es presente en muchas ciudades (como la mía), ya quisiera que existan propuestas así en mi país.

    Ánimo. que Presuntos hasta ahora (desde 1993) no me han decepcionado y hasta me han ayudado muchísimo en mi capacidad de oír música.

    Si pudieran venir a Perú. Esperaré a la Primavera del 2011 cuando vengan al mundo su nuevo tesoro.

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